Hay un lugar al que sólo tú sabes cómo llegar.
Hay un lugar lleno de pistas, de acertijos, y de respuestas.
Hay un lugar que imita la realidad, o que quizás, es más real que nuestra realidad.
Lo tenemos todo al revés… Creemos estar despiertos cuando nuestros ojos están abiertos, pero estamos verdaderamente despiertos al estar profundamente dormidos.
Cada noche, viajo a un lugar distinto. Cada noche, tengo un momento conmigo mismo. Estе es un momento para que cada uno dе nosotros esté a solas, en paz, con nosotros mismos, como lo era todo en un principio y como lo será todo al final. Regresamos a nuestra esencia.
Estás a punto de viajar a un lugar de misterio, a un territorio inexplorado, donde se habla un lenguaje de acertijos. Quiero entender mi propio idioma. Quiero entenderme a mí mismo.
Quiero saber por qué estoy aquí.
¿Estás listo para tener una conversación contigo mismo?
Quizás encuentres algunas pistas o incluso algunas respuestas esta noche.
Mantén tus ojos abiertos, aunque tus párpados estén cerrados.
Hay un delgado hilo dorado que nos ata a nuestro pasado y a nuestro futuro. Es el cordón umbilical que nunca perdimos; cambia de forma y emerge desde adentro para conectarnos con los demás y con nosotros mismos. Es una escalera de cuerda amarrada a tus labios que cae detrás de tu garganta hacia las cavernas de tu cuerpo, guiándote hacia ese lugar que sólo es tuyo.
A medida que descendemos en este portal dentro de nosotros mismos, una luz tenue que brilla detrás de tus párpados cerrados te encoge gradualmente a un nivel subatómico.
Abraza lo desconocido.
Ya no estás limitado por las fronteras de tu piel… Caes detrás de tus ojos, bajando por la garganta, deslizándote, salpicando como una luz líquida en todo lo que tocas… Fluyes a través de tu cuerpo; eres una potente ola marina empujada por un flujo circular de corrientes de aire que te impulsan. Fluyes, menguas, te estiras, corres alrededor de tu torrente sanguíneo, visitando cada órgano, cada célula de tu cuerpo, demostrandoles gratitud y cariño. Mientras navegas la geografía de tu cuerpo, te vas filtrando hasta llegar al núcleo, el lugar más cálido dentro de ti, el centro de tu ser.
Es un vacío. Ya no puedes ver nada, pero puedes sentir algo familiar, un contorno luminoso, tu figura delineada, que refleja tu propia imagen.
¿Acaso ves un ceño fruncido? ¿Una sonrisa? ¿Qué estás tratando de decirte a ti mismo? Tus sentidos humanos comienzan a adormecerse. Tus músculos se hunden profundamente, tu cuerpo se torna pesado y sin peso simultáneamente. ¿Acaso ves una lágrima? ¿Te ves emocionado? ¿Hay miedo? ¿Euforia? Hay un poco de todo. En realidad, hay mucho... Intensidad. Esto es real. Esto es tan real como lo fue tu día. Esto es parte de tu experiencia, es igual de importante, si no es que más, que tu vida diaria, y esto es todo tuyo.
Tu gemelo, trazado en un contorno reluciente, se encoge hasta convertirse en una pequeña chispa, una partícula que rápidamente vuela como una luciérnaga, dentro de aquél gran vacío en tu núcleo. Te seduce con su movimiento magnético y lo sigues, lo sigues, a la deriva, mientras desciendes más, y más, y más...
El ciclo va a comenzar.
Todos duermen, pero no todos sueñan.
Algunos soñamos, pero sólo unos cuantos vivimos dentro de nuestros sueños.
Nos vamos desvaneciendo de ésta realidad hacia algo más grande, cósmico e intangible…
Ésta es tu oportunidad. Ésta es tu oportunidad para extender tu vida.
Expande tu experiencia. Enfoca toda tu atención y tu intención.
El viento es gentil esta noche. Un aliento sutil te empuja hacia adelante, hacia la chispa, la esquiva luciérnaga, acariciándote con susurros inaudibles.
Caes más y más profundo. No te pierdas a ti mismo. No pierdas de vista a la luciérnaga.
Permite que te muestre la fuente.
Muéstrame la fuente. Muéstrame la fuente.
Eres absorbido por una esfera negra hecha de nada que está frente a ti. No tengas miedo.
Esta es una dimensión que puede ser maravillosa y aterradora; puede destruir tu autoimagen así como puede sanarte. Es una tierra de segundas, terceras, infinitas posibilidades... Es una tierra de melancolía, de los que se han ido, de los que nunca fueron y de los que serán. Es la tierra de tus antepasados, de la vida, la luz, la muerte, lo posible y lo imposible.
Aquí, quizás tengas esa conversación que no has podido tener aún. Quizás huelas un perfume de aroma familiar que te enlace a un evento que tendrás en un futuro cercano. Quizás manifiestes tus más grandes deseos. Quizás regreses de este viaje con un sentido de esperanza.
Este mundo es sólo mío, sólo tuyo, pero de cierta forma también está conectado a los demás, a una experiencia colectiva. Somos una pequeña chispa dentro de la humanidad inmensa. Todo existe: lo bueno, lo hermoso, lo crudo, lo intenso, lo oscuro…
A través de una ventana, escuchas la voz de un antepasado, cantando mantras guturales. Es la canción de tus ancestros, que reverbera en el tiempo, anhelando permanecer en ti a través de las dimensiones. Tu voz, vigorosa y oscilante, suave como la seda, no se conforma a lo que le están narrando. Escucha pero fluye por sí sola, vibrando cuerdas, explorando y empujando los límites y resonando a través de este mundo.
Encuéntrate en paz con tu realidad. Encuéntrate vivo en este mundo, que es sólo tuyo. Encuentra la plenitud en el mundo de los sueños.
Encuentra algo y tráelo contigo. Aprende algo y deja que te ayude.
Este es tu vacío. Abrázalo. Abraza lo desconocido. Abraza las posibilidades. Abraza la resonancia.
Esta noche, voy a viajar y voy a resonar.