RELACIONES 2 por James Burke ¿Sabe qué es esto? La tecnología invisible. ¿Bueno, lo es? Digo, es algo en lo que usted apenas piensa. Y sin embargo qué conexiones extraordinarias tienen estas cosas inadvertidas. Y por esta vez voy a decirle por adelantado a dónde vamos a terminar al final de la función: De vuelta aquí a algo en esta escena que usted ya ha visto. Vea si puede divisarlo. De acuerdo, ahora que le he dado una pista debería ser fácil. Al fin del programa si usted no ha decidido aún hacia dónde vamos "será hora". SERÁ HORA 2125. 502. La historia comienza aquí bien debajo de Londres, en 1940. La Batalla de Inglaterra. El Cuartel General de Defensa Aérea británico. Inglaterra, Francia. OK. Estamos aquí. Los alemanes están aquí. Mejor dicho aquí, aquí y aquí, cruzando el canal hacia nosotros. No hay problema. Las estaciones de radar aquí, aquí y aquí los divisarán y nos salvarán a todos. Pero las antenas de radar a lo largo del litoral británico son tan grandes, son un blanco facilísimo. La respuesta: Envoltura de adherencia. El término técnico: El polietileno. Descubierto por accidente en 1933 cuando hubo un explosión en un laboratorio químico inglés- realmente buscaban un tinte- y allí, pegado a los pedazos de vidrio, había polietileno. Para cuando lo tuvieron en producción era justo lo que el cuerpo de defensa necesitaba aquí y justo a tiempo para el primero de los ataques aéreos realmente masivos. En todas las películas de guerra parece pan comido, ¿no? Divisen a la aeronave enemiga en sus pantallas de radar encendidas, luego guíe a los defensores a sus blancos. Tally-ho y todo eso. Excepto que el blanco más fácil para el enemigo son las grandes antenas de radar. Las antenas pequeñas son más seguras pero dan señales pequeñas que necesitan aislamiento especial. ¿Pero qué aislamiento? El polietileno resultó ser el gran aislamiento. Una de las formas de hacer polietileno es soplarlo en burbujas cuando está derretido. Se forman películas delgadas como esta. Parecidas a las pompas de jabón como esta. Ambos son coloides. Esto es, moléculas que hacen materiales flexibles, elásticos, resbaladizos. Así que mucho de lo que la gente de polietileno sabe del polietileno viene de lo que gente del jabón sabía del jabón. Interesantes cosas, las burbujas de jabón. Un científico escocés una vez conservó una burbuja de jabón viva como quien dice, por tres años. Por supuesto, la Biblia del jabón se escribió a comienzo del Siglo 19 por un tipo que hizo la mayor parte de su trabajo en París de nombre Chevreul. Y la contribución de Chevreul a la suma de todo el conocimiento fue que se enteró que el jabón limpia. Disuelto, saca las partículas de suciedad fuera de usted y las engancha a las moléculas circundantes de agua, así que cuando usted se enjuaga, la suciedad flota fuera de su piel, en el agua, y luego queda envuelta por grupos de grandes moléculas jabonosas llamadas micelas que evitan que la suciedad se le pegue a usted de nuevo. Así que usted se limpia y se mantiene limpio. Entretanto, ¿qué hacía él metido con el jabón? Porque era realmente un teñidor y los tintes interactúan con las fibras de tela igual que el jabón. Y la obsesión de Chevreul era hacer tintes intensos de color que no se lavaran ni se destiñeran. Así que en lugar de mirar a los tintes, se fijó en cómo ve usted el color. Chevreul llamó a lo que descubrió "contraste simultáneo". Él decía que la intensidad de cualquier color depende de lo que se pone a su lado. Usted ve el efecto con estos hilos de tapiz de diferentes colores cuanto más se aleje del tapiz. Estos, como ocurre, son los mejores tapices de todos los tiempos, hechos en el Siglo 18 en la fábrica de tapices Gobelin, aquí en Francia para entibiar las paredes de los palacios del rey, como Versailles, que dista mucho de ser cálido. Y por eso Chevreul estaba haciendo lo que estaba haciendo con el jabón, porque era el director de tintura en la fábrica de tapices Gobelin, y como dije antes, la forma en que un tinte actúa sobre la fibra es casi como lo hace el jabón. De cualquier manera, eche un vistazo a una trama de hilo coloreado que vale unos pocos millones de dólares. Nos quedaremos un poco más en la sala de pinturas y luego iremos a exóticas locaciones extranjeras en este sendero que empezó con envoltura de adherencia. 50 años antes de Chevreul, el diseño del tapiz Gobelin repentinamente se volvió muy sutil porque se pusieron a trabajar con un tipo nuevo de puntada intertrabada así que usted podía tejer diseños muy sutiles. El entonces jefe contrató a un par de pintores para diseñar este tipo de patrón. Sutil costura, ¿no les parece? Pero usted probablemente ya ha adivinado que no está viendo un diseño europeo. Y estas figuras chinas son la pista de por qué la mundialmente famosa fábrica Gobelin no empezó como una fábrica de tapices. El motivo es que en los inicios del Siglo 17 el Occidente había redescubierto el misterioso Oriente, y a pesar del hecho de que llegar aquí implicaba meses en el mar en botes agujereados con comida podrida y escorbuto, las personas se ponían en fila para el privilegio porque los mercados de China y Japón estaban llenos de este tipo de cosas que harían a cualquier distribuidor europeo de antigüedades seriamente rico seriamente rápido. Y eso porque en la primera parte del Siglo 18 el material de moda para tener en casa era algo del Extremo Oriente: Alfombras, sedas, porcelana, y una cosa que apareció en el mercado y que terminó resultando una real moda, y la razón de que la fábrica Gobelin se estableciera en primer lugar, no para hacer tapices; Para hacer mobiliario laqueado falso. El trabajo en laca apareció en Europa por 1610, pero era tal exitazo que los precios pasaron a través del techo. De modo que los franceses abarrotaron el mercado con imitaciones baratas. Por supuesto, no eran justamente mobiliario que costara mucho; Un distribuidor podía hacer 150% casi en cualquier cosa que quisiera traer del Extremo Oriente. Y había un grupo de europeos en particular que no podía resistir la oportunidad para hacer tal tipo de ganancia: Los holandeses. En el Siglo 17, la compañía de ventas por correo número uno de Europa. "Le traemos cualquier cosa", decían, "de dondequiera... por el precio correcto". Por lo que estaban entre los primeros para citarse aquí en el sudeste de Asia con los mercantes que traían cargamentos de mobiliario laqueado y todo género de otras provechosas cositas de China. Desafortunadamente, desde un principio, los holandeses tenían un pequeño problema para llegar a las citas. Eche un vistazo a este mapa. Estamos aquí. Bien, a la sazón había sólo dos formas para venir desde Holanda: Por acá, al sur y a través del Pacífico; Y por acá, al sur alrededor de África. Esta ruta estaba copada por los portugueses y esta ruta por los españoles. Cualquier camino que tome, termina reventado en el agua, lo que no iba a detener a los holandeses. Todos los exploradores y los inversionistas de los seis puertos principales de Holanda se reunieron para formar un consorcio llamado Compañía Holandesa de las Indias Orientales, y empezaron a buscar modos de resolver este problema menor de cómo llegar a toda esa ganancia en Oriente. Y una vez que habían comenzado a pensar realmente en el problema, la solución pareció ser tontamente simple. Si usted no puede ir al sur, vaya hacia el norte. Usted sonríe, porque usted sabe lo que ellos no sabían, porque no estaba en sus mapas, porque no sabían que existía. Esto: El banco de hielo polar. La ignorancia es dicha, así que en abril 23 de 1607 se lanzaron afuera en estos trastos al mando de un capitán inglés llamado Henry Hudson que los holandeses contrataron y, como debía resultar, lo mandaron en la dirección equivocada. Ahora, en el mundo moderno estamos tan acostumbrados a ir directo a dónde queremos ir que nos divierte el camino que siguió Hudson. Aquí está su misión: Encontrar un pasaje noroeste a través de aquí para llegar al Extremo Oriente. A los cuatro meses, gracias al banco de hielo, esto es lo que Henry hizo. Londres, Shetland, Islandia, Groenlandia, Spitsbergen, Spitsbergen, Spitsbergen, Groenlandia, Groenlandia, se rindió y se fue a casa. ¿Fracaso? Nada de eso. Porque todos esos choques contra Spitsbergen significaron que cartografió el lugar bastante bien, así que cuando él regresó, era por lo menos capaz de decir a sus jefes holandeses dónde cazar sus ballenas, porque al norte, además de hielo, todo lo que él había visto eran ballenas, en ese tiempo la más financieramente redituable cosa a flote después de un barco español con un tesoro. Una ballena es básicamente huesos, grasa y aceite. Usaban barbas de ballena para todo lo que hoy haríamos de plástico. La grasa iba a candelas y jabón, y el aceite encendía lámparas. Así que usted podía ponerse muy rico haciendo esto. La pesca de ballenas en el Ártico duró 300 años y es un ejemplo perfecto de la forma extraña en que la historia opera, porque Henry Hudson no hubiera hecho ni siquiera un mal mapa si no hubiera sido por un tipo aquí en Bélgica que vendía ropa interior francesa, cosas de cuero, vino, espejos, y libros sagrados. Esta era su tienda de impresión en Amberes, y era el editor más ocupado del Siglo 16, y su nombre era Christopher Plantin. Era un pez gordo porque se metió en el trabajo impreso más grande jamás hecho: Más de 1000 copias de lo que su aviso de ventas refería como "una nueva y asombrosa versión científica de la Biblia". Ocho volúmenes en los cinco lenguajes bíblicos y, claro está, copiosamente ilustrados y valiendo una fortuna. El cliente de Plantin estaba tan impresionado por el ángulo científico que prontamente encargó un montón de otros libros sagrados. 40000 copias. ¡Qué cliente! Felipe II de España, el tipo de cliente con quien sueña todo editor. Y cómo llevó todo esto a Henry Hudson a Spitsbergen tiene que ver con el giro científico que Plantin adoptó en su proposición. Esta iba a ser una Biblia, decía, con una base de datos adjunta. Si usted quería saber algo más de la Biblia estaba en un apéndice. Plantin consiguió expertos para escribir esos apéndices: Lingüistas, zoólogos, historiadores, dibujantes, banqueros, y por supuesto cartógrafos para hacer todos los mapas de la Tierra Santa. Y cuando hicieron su trabajo para Plantin, se fueron y se establecieron por su cuenta. Eso causó una especie de lluvia de conocimiento que en cierto modo ayudó a iniciar lo que en el mundo moderno se llama ciencia. Una de estas personas era un ministro calvinista llamado Plancius, que era un alumno del gran cartógrafo Mercator, quién también publicaba aquí. Así que Plancius era muy hábil en cosas náuticas. Y fue quien persuadió a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales de contratar a Henry Hudson, y fue Plancius quien pensó la ruta norte para China lo que llevó a Henry Hudson a ninguna parte sino a Spitsbergen. Y así es cómo la máquina impresora terminó matando a las pobres ballenas. Esta es la historia para usted. Y recuerde que vinimos aquí por la envoltura de adherencia. ¿Pero por qué aquí? ¿Por qué Felipe II necesitaba tantos libros sagrados? Porque la iglesia católica estaba en problemas. A mediados del Siglo 16 Lutero persuadía a los católicos para volverse protestantes en manadas. En 1565, después de una reunión del más alto nivel, Roma decidió: Uno, recuperar a las masas con música y decoración como ésta; Dos, traer personas como Plantin para publicar textos sagrados estandarizados; Tres, lanzar una fuerza de choque jesuita; Cuatro, desalentar el libre pensamiento con una lista de libros prohibidos. Uno de los primeros libros en esa lista fue escrito por un polaco llamado Copérnico, que consideraba que la Tierra no era el centro del universo como Roma decía que era. Ahora, nadie tomaba en serio lo que decía Copérnico hasta 1610 cuando aquí, en las afueras de Florencia, un profesor italiano de matemáticas llamado Galileo que vivía en el pueblo cercano de Arcetri publicó descripciones de lo que había visto el año anterior cuando había contemplado el cielo a través de un asombroso aparato holandés nuevo. Se llamaba telescopio. Ahora, siendo un tipo hábil, Galileo dibujó lo que había visto a través de él. Cuadros impresionantes. Quiero decir, ese círculo pequeño es Júpiter, y estas pequeñas "X" a cada lado de él son las lunas de Júpiter. Ahora, si la iglesia tenía razón y la tierra realmente era el centro de todo entonces ¿qué eran esas lunas pequeñas yendo alrededor de otra cosa? Bien, eso puso el trabajo de Galileo directo en la lista del Papa, porque veía cosas en el cielo que se supone que no se debían ver, como las montañas en la Luna que la iglesia decía que se suponía que era un cuerpo celestialmente perfecto sin rasgos sobresalientes. Entretanto, de vuelta en la Tierra, lo que conmocionó hasta a la gente más vulgar no eran esas cosas teologales. Era el hecho de que los telescopios ahora habían mejorado lo bastante como para que se pudieran fijar realmente bien las estrellas. Grandes noticias para los capitanes de barcos. Tome una estrella que usted quiere fijar. Bueno, usando un buen telescopio usted encuentra el ángulo de la estrella en el cielo. Luego usted busca ese ángulo en su libro de tablas estelares, y ellas le indican dónde debe estar usted en la Tierra para ver la estrella en ese ángulo en ese momento. El problema era que las tablas estelares se basaban en que la Tierra es una esfera perfecta pero si no lo era usted podía estar a millas de donde pensaba que estaba. Si la Tierra fuera una esfera perfecta, una diferencia de un grado en la posición de una estrella se vería desde puntos en tierra- déjeme exagerar para hacer ver el punto- a esta gran distancia. Y doquiera que usted fuera a la Tierra, esa distancia sería la misma. Bueno, en 1763 un grupo de científicos franceses tomó algunas medidas de posiciones estelares sumamente precisas en Laponia para comprobarlas, y descubrieron que la Tierra era una esfera aplastada, porque en el norte, gracias a la exactitud con que medían sus posiciones estelares a precisamente la misma hora cada noche, encontraron que una diferencia de un grado aquí era una milla más larga que en el ecuador. Lograron hacer todo ese trabajo de precisión porque tenían lo último en instrumentos de medición que llevó el trabajo con metal a nuevas alturas. Esta es la máquina milagrosa: El reloj de George Graham. El más preciso jamás construido hasta entonces por la forma en que Graham había moldeado los brazos de las paletas. Este es uno moviéndose adentro y afuera de los dientes del volante; ¿ve? Esta forma especial suelta la rueda en un momento muy preciso. Así que como los dos brazos de la paleta están rígidamente fijos al péndulo de atrás, el volante es atrapado y soltado por un brazo o el otro con cada oscilación del péndulo. Bueno, todo estaba bien mientras el volante operara bien, lo que no siempre hace, especialmente cuando está aquí en lo alto de una torre... donde el reloj puede quedar cubierto de excremento de murciélago, grasa vieja, hielo, nieve, este tipo de pegote, que todo el mundo vio que iba a ser un problema con este reloj en particular. Un abogado llamado Grimshaw salvó el día. Este es uno de los brazos de la paleta. En lugar de fijarlo al péndulo como en el reloj de Graham, sólo lo toca vía estas dos barras horizontales abajo a la izquierda. Eso deja que el brazo de la paleta caiga para capturar al volante por su propio peso, de modo que no hay conexión fija para complicar las cosas. Esto es a prueba de fallas que es por lo que usted va a oír a continuación, es preciso hasta una quinta parte de un segundo. Bueno, espero que usted sepa ya cuál es el reloj al que me refiero: Éste. El Big Ben en el Parlamento gracias al film plástico. Bien, supongo que ya es hora de cubrir esto. Adiós.