Demos la bienvenida a bordo al orgullo
de la línea Cunard,
el magnífico "QE2",
para un crucero a través de la historia
que pienso que usted encontrará asombroso.
Se dice que a lo largo de los años
el "QE2" ha visto todo:
bien parecidos, millonarios,
bien vestidos, estafadores,
ingenieros franceses, la guerra, la traición,
el baile escocés, y la liberación,
que, curiosamente,
es de lo que trata este programa.
Supongo, continuando con
la metáfora náutica,
que el tema general
de este programa particular
es la forma, a todo lo largo de historia,
en que las personas continúan
revolviendo cosas...
"HACIENDO OLAS"
¿Cómo va a ser hoy?
Rizado.
La permanente
es justamente una de las muchas formas
en que la mujer moderna de hoy
cambia su imagen.
Digo, todo lo que se necesita
es un salón de belleza y dinero,
y usted, también, puede ser diferente
cada vez que se mira en el espejo.
Gracias a los baños de lodo y de algas marinas
y la hidroterapia y el colágeno
y el resto de los $20 mil millones
gastados en cosméticos cada año,
nadie tiene que verse
como sí mismo ya.
Y para pensar, el mega-negocio
comenzó en 1904
por un alemán llamado Nessler
cuya hermana odiaba los ruleros.
El secreto de Nessler residía en el material
con que cubrió su pelo
bajo estos rodillos de cartón.
Luego los enchufó
a su máquina eléctrica-
bueno, un conjunto de calentadores que
gradualmente lo secaban.
12 minutos más tarde,
uno se veía como
un millón de dólares.
En un relámpago de genio publicitario,
Nessler llamado a estos rizos temporales
una "permanente",
todo gracias al misterioso material,
que mantendría su peinado en forma
lo suficiente como para que se vea,
un don del cielo para mujeres desesperadas,
gracias a un don del cielo
para hombres desesperados.
Los hombres desesperados en cuestión
eran mineros de California
que se había quedado sin financistas
y estaban desesperado por encontrar
otra fuente de divisas.
Bueno, en los 1880s
en el Valle de la Muerte, lo hicieron,
y empezaron a sacar carretadas
de eso al ferrocarril más próximo.
Aquí es de donde provenía
el material de Nessler,
un mineral que encontraron
del cual se podía extraer
un ingrediente mágico llamado bórax.
Realmente, "extraer" lo hace
sonar más duro de lo que realmente era
porque todo lo que se hacía era aplastar, hervir,
filtrar, hervir,
cristalizar, y moler,
y se obtenía un polvo fino
que se usaba para peluquería
y vidriería, enlucido,
mantelería, almidón,
cables eléctricos, betún de alfarería,
esmaltes, enjuague bucal,
colirio, antiséptico,
y tratamiento de aguas.
Usted podría decir con un sentido de ironía
que ese borax
vale su peso en oro.
Y hablando de oro,
estos mineros estaban sólo
en California
por algo
que ocurrió antes
en el lugar en que la mayoría de la gente piensa
cuando hablan de riqueza:
Suiza.
Sé que los suizos
tienen un poco de imagen ingenua-
relojes cucú,
canto a la tirolesa, usted sabe-
pero no todos los suizos son tan tontos.
Uno de ellos
cavó la mitad de California,
motivo por el que encontraron
el bórax en primer lugar,
gracias a uno de los más grandes
mistificadores del Oeste.
El hombre en cuestión
también sonaba como un cuentero.
Comenzó su vida aquí en Suiza
como ayudante de tendero.
Luego dejó a su esposa
y cinco niños en la miseria
y fue en busca de pastos más verdes,
haciéndose pasar por
un miembro de la Guardia Suiza del Papa,
un compañero de clase del emperador francés,
un capitán del ejército suizo,
y un oficial francés,
ninguno de los cuales era, claro está.
Su nombre era Johann Sutter.
Sus grandes mentiras
realmente persuadieron a algunas personas
a darle un montón de tierra
a fin de que pudiera fundar
una especie de comuna,
que nombra modestamente
Nueva Suiza,
aquí, fuera de Sacramento, California.
Él luego compra
uniformes del ejército ruso de desecho
con los que disfraza a su gente
para establecer un puesto de transacciones
que nombra modestamente Fort Sutter.
Luego en 1847, comienza
una nueva aventura para hacer dinero
50 millas arriba por el Río Americano
desde su fuerte.
El plan es vender madera
para los colonos que llegaban al Oeste
poco a poco
cortada y adornada
en el nuevo aserradero de Sutter.
Bueno, ese era el plan.
Pero aquí la vida del amigo Sutter
comienza a volverse un poco atolondrada.
El 28 de enero de 1848, a la tarde,
Sutter pasa el rato
tocando el violín o algo típico.
Fuera, hay una copiosa y
cegadora tormenta,
cuando repentinamente,
a través de la puerta entró
el carpintero que estaba construyendo
el aserradero de Sutter
y dijo, "ahh, ahh,
psst, cielo santo.
"Trabe la puerta.
"No diga una sola palabra.
Secreto máximo, vea esto".
Y le dió a Sutter un trapo
con una roca pequeña.
Buscaron
en la enciclopedia de Sutter.
No bromeo.
Y cuando hicieron
lo que decía que debían hacer,
saben qué es la roca
y qué hacer después,
qie era poner
el aserradero de Sutter aquí-
en lo que es ahora
Coloma, California-
firmemente en el mapa
y luego cambiar
el curso de historia
para el estado de California,
los Estados Unidos, el mundo,
y este programa,
porque estaban a punto de iniciar
la fiebre del oro de California de 1848.
Es bien sabido que la gente
que hizo verdaderas fortunas
en la fiebre del oro de California
fueron los que llegaron primero.
Es menos sabido
que llegaron primero
gracias a algo que
andaba dando vueltas
allá por Inglaterra...
porque los ingleses habían pasado
los 200 años previos
enviciándose completamente con la hora del té.
Y un verdadero conocedor
de un buen brebaje-
esto es, cualquier persona inglesa-
quería las mejores hojas de té-
esto es, el primer cultivo
de la estación-
por las que vendería a su abuela.
De modo que si usted traía el té de China
a Londres antes que cualquier otro,
podía poner cualquier precio,
así que los americanos lo hicieron...
recargaron el doble.
¿Por qué?
Bien, ellos siempre han sido ambiciosos,
así que fueron y lo obtuvieron.
Por supuesto, a los ingleses
no le gustó ni un poco,
tomaron el viento
favorable...
porque los americanos jalaron el truco
con un barco nuevo asombroso
con más velas
que las que alguna vez se habían visto
y un nuevo buque bajo, elegante,
un barco diseñado
para traer un cargamento de té
a velocidad increíble
de China alrededor del Cuerno
y por el Atlántico hasta Londres,
un barco conocido como
el clípper yanqui...
en 1851,
el barco más rápido en el mundo.
No es de extrañarse
que las personas apuradas por la fiebre del oro
tomaran un clípper
de Nueva York a San Francisco
para llegar allí primero.
Usted sabe,
la historia está llena de ironía
porque la razón de que el
clipper americano pudiera llevar té
y cualquier otra cosa
a Gran Bretaña-
y quiero decir, legalmente capaz-
era que los británicos habían
cambiado sus leyes.
Y lo hicieron en parte por
otra cosa americana,
algo que mató de hambre
a 2 millones de personas.
Era un hongo americano,
y en 1845 llegó a Irlanda
y destruyó el cultivo de papa.
Dejando a los irlandeses nada para comer,
no casi nada,
nada.
Había demasiados cadáveres
que el invierno enterró.
Cuando la verdadera escala
de la tragedia humana
y la devastación
finalmente llegaron a los británicos,
cambiaron sus
leyes de importación tan restrictivas
para dejar a los barcos americanos
traer maíz adicional para alimentar a los irlandeses.
Pero el gesto fue demasiado poco
y demasiado tarde.
Los embarques americanos de maíz
convencieron a los industriales británicos
de que todas las leyes anti-importación
deberían ser abolidas,
y usaron
la última manera disponible
para obtener que ese mensaje de libre comercio
congregara a todos sus soportadores.
Era un mensaje bastante simple,
porque el libre comercio
significaba importaciones más baratas
como el maíz americano,
y eso significaría pan más barato,
y eso significaría
menores sueldos y trabajos
y expansión económica
y más dinero en todas partes.
Pero la línea política principal
creada por la carestía de la papa
permitió que los clippers americanos
trajeran su maíz para Gran Bretaña
reforzando la mano
del lobby del libre comercio en el Parlamento.
Pero nunca lo hubieran
logrado en la asamblea legislativa
si no hubiera sido
por algunos políticos tramposos
y un poco de comportamiento franco...
gracias al cual
el lobby del libre comercio
pudo hacer correr las noticias.
El comportamiento franco
involucró una cantidad
de paquetes de papel madera
definitivamente extraños,
entre otras cosas, un perro,
una cama y una criada,
todo enviado a través del correo gratuitamente.
Este fue el tipo
de triquiñuelas extrañas
que un reformador llamado Rowland Hill
expuso en 1836,
cuando se puso a buscar
en los lóbregos trabajos
de la Oficina de Correos británica.
Todo tenía que ver
con franqueo fraudulento.
Veamos, los miembros del Parlamento
tenían franquicias postales libres
y las usaban
para enviar por correo este tipo de cosas
a sus camaradas por todo el país,
perdiendo el gobierno
millones en renta.
Sin mencionar el tiempo desperdiciado
por los carteros recogiendo dinero,
porque se pagaba al recibir
una carta, no al enviarla.
Y en todo caso
la mitad de ellas ni se podían leer
porque se pagaba por página,
así que las personas escribían
arriba, abajo y lateralmente.
"Lo que necesitamos",
dijo Hill a la gente
aquí en el Parlamento,
"son buzones
"y una tasa de franqueo estándar
pagadera de antemano
con un sello en un sobre".
En 1839, el Parlamento acordó...
este sello,
el penny negro,
y si usted alguna vez ve uno,
agárrelo porque vale
una fortuna hoy.
Y otra vez, gracias a América.
Este es quien hizo el penny negro:
un impresor de Massachusetts.
Su meta principal en la vida era
justamente hacer buen dinero,
y digo literalmente buen dinero,
a causa de todo el dinero falso
que había por ahí.
De modo que este impresor americano
solucionó ese problema
haciendo diseños de papel moneda
tan complejos
que fueran demasiado difíciles falsear.
Su nombre fue Jacob Perkin,
y en 1804, desarrolló
una técnica de impresión tan buena,
que en 1818, estaba aquí
probando en el Banco de Inglaterra.
Sin suerte.
Luego se topó con Rowland Hill,
consiguió el contrato de los sellos,
y usted conoce el resto.
Bueno, no completamente.
Jacob Perkin había tomado
sus técnicas de impresión
de una anterior idea de un irlandés
que desarrolló
el impreso del grabado en cobre
para largar estas cosas por toneladas:
cretona estampada,
en 1790, el furor
en América y Europa,
cuando todo el negocio
de cortinas y cobertores
echó a andar a lo grande.
Las personas ponían cretona en todo,
y mientras más brillante, mejor.
Hablando de eso,
¿notó qué chillones son los colores?
Esa fue la primera vez
que se podía poner una mezcla
de colores juntos
aun uno encima de otro,
que no se corrieran
cuando se lavara el material.
Y todo gracias a una nueva pasta de color
que usaba un nuevo agente espesante.
Pues bien, gracias, en realidad,
a un montón de trastos viejos comidos por los gusanos
conocido en aquel entonces como la Marina de Guerra francesa.
Veamos, a mediados del siglo 17,
se hundieron 22 barcos,
y todos ellos llenos de huecos.
Entonces este tipo llamado Colbert
se hace cargo,
resuelve hacer un cambio total
en el país
y convertirlo en
una superpotencia económica.
Colbert encargó
nuevas fortalezas por toda Francia,
construyó una Marina de Guerra nueva,
y ofreció exenciones de impuestos
para cualquiera que se dedicara
al comercio exterior,
mucho del cual
bajaba zumbando el África hacia Senegal
y comenzó a traer de
todo, desde esclavos
hasta tabaco y caña de azúcar
y un montón de esto:
goma de árboles de Senegal,
que los impresores de algodón
usarían como un espesante
en su pasta de color.
¿Recuerda?
Pero Colbert se habría sentido
realmente satisfecho
si hubiese podido ver
toda esta basura-
lo siento, impuesto turístico-
que una de sus
ideas de recuperación económica
ayudó a generar,
una mejora en el transporte,
esto:
el Canal du Midi.
El Canal du Midi de Colbert iba
de Burdeos en el Atlántico
a Marsella
en el Mediterráneo.
Ya no había que navegar más
alrededor de España.
En 1681, era la cosa más avanzada
en el transporte comercial
que el mundo occidental hubiera visto
y fue el modelo
de todo canal que lo siguió.
Uno de los ingenieros
que diseñó el canal
fue un tipo llamado Vauban,
y se convirtió en una persona de influencia:
mariscal de Francia.
Diseñó este puente,
de hecho,
para pasar el canal sobre un río.
El segundo acceso de Vauban a la fama
fue construir todas esas fortalezas
bordeando Francia que mencioné.
Su primer acceso a la fama fue inventar
un nuevo método de usar zanjas
para cavar un camino lo bastante cercano
a las paredes de una fortaleza para volarlas,
cosa que a nosotros los británicos
no nos podía haber importado menos
hasta que ciertos rebeldes
probaron la técnica con nosotros
en el asedio de Yorktown
durante ese desafortunado asunto que
los americanos insisten en llamar
la Guerra de la Independencia,
que nosotros, uh, perdimos
y nos volvimos a casa.
Bueno, no todos.
Hubo un grupo de personas-
100.000 de ellos-
que se quedó hasta que los americanos
comenzaron a ahorcarlos.
Digo, claro está,
todos los lealistas americanos,
el cinco por ciento de la población
que había apoyado a los británicos
y que ahora sufrirían
por haber estado del lado equivocado.
Para los americanos
eran todos traidores.
Y un cierto juez Lynch
los ahorcaba tan rápido
que le dio al idioma inglés
una nueva palabra.
Cerca de 1789
la mayor parte de ellos se fue
a emprender una vida nueva
en un país nuevo
con otro racimo de desgraciados
que también había perdido todo
aquí en Escocia.
Este fue el tiempo
de los despejos,
nombre de fantasía
para el desahucio y la inanición
y la brutalidad y la muerte
que ocurría en las tierras altas escocesas
cuando la gente era sacada a la fuerza
para dar lugar a las lucrativas ovejas.
y una vez los señores de la tierra ausentes,
muchos de quienes vivían en Londres,
había quedado desembarazado
de sus inquilinos inconvenientes,
una Escocia refinada nueva nació
con gaitas y tartanes falsos
y poesía celta rediviva
y vestíbulos baroniales,
una especie de versión de Disney del siglo 19
de las tierras altas.
Esta imagen de Escocia
que tenemos hoy
fue inventada por los victorianos.
Estos juegos antiguos de las tierras altas
comenzaron sólo en 1832,
y el baile escocés
es realmente medio francés.
Hasta la falda corta escocesa fue diseñada
por un industrial inglés
para detener a las largas
que los obreros industriales escoceses usaban
y que solían ser atrapadas por las máquinas.
Entretanto, los montañeses reales
se fueron
a través del mar a unirse
con esos lealistas americanos
en una Escocia nueva
llamada Nova Scotia.
A principios del siglo 19,
miles de ellos llegaban
en cualquier barco en que
pudieran pagarse el pasaje...
un hecho no inadvertido
por un ex-lealista en particular
de Filadelfia.
Su nombre fue Abraham Kunders
y él había "perdido" una pequeña flota
mercante que manejaba
hasta el tiempo de la independencia
y su partida apresurada.
Buenas noches.
La señora Newby y el sr. Burke.
Encantado de conocerlo, Capitán.
Capitán.
Así que comenzó de nuevo...
en Halifax, Nova Scotia.
Prosperó notablemente.
En 1833, su hijo Samuel Kunders
tenía una flota pequeña
y dirigía la primera línea
transatlántica regular de pasajeros
una vez que obtuvo el contrato
para llevar al correo real británico,
que iba a ser
un verdadero negoción
a causa del penny negro.
¿Recuerda?
Así que la compañía nunca miró atrás.
Y si usted se pregunta
por qué dí mal el nombre,
no lo hice.
En algún punto
en la vida de Kunders en América,
algún oficial hizo una errata
y cambió el apellido de familia para Cunard.
Bueno, así fue.
Espero que esto
no los haya dejado en medio del mar.